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Gemma.

miércoles, 5 de enero de 2011

SUPERSTICIONES, SUPOSICIONES Y LEYENDAS URBANAS

En términos generales, la superstición es sólo un concepto falso o, al menos, no demostrado científicamente. Por ejemplo, hasta el siglo XIX se creía que la séptima ola que llegaba a la playa era mortal, aunque nunca se especificaba cuándo había que empezar a contar.

Hay supersticiones más populares, como la que alude a tocar madera cuando se habla de algún suceso desagradable o pernicioso, cuya explicación se remonta a tiempos antiquísimos (en la Persia oriental, los babilonios creían que en la madera residían los dioses protectores.

Las leyendas y suposiciones se extienden a casi todas las materias: por ejemplo, todo el mundo sabe que Eva tomó una manzana del árbol prohibido y que éste fue el origen del pecado original;sin embargo, en la Biblia no se dice que el árbol fuera un manzano y, por supuesto, no se dice nada de una manzana, de modo que bien pudo haber sido un higo o un melocotón.

Otra tradición muy extendida es la del portal de Belén: como todos saben, la Virgen María dio a luz un niño en el pesebre y allí había un burro y un buey.
Pero ninguno de los evangelistas dice nada de estos dos animales. La tradición parte de un texto apócrifo y no aceptado por la Iglesia como canon religioso: es en el Pseudo Mateo donde se dice que un asno y un buey adoraron al recién nacido.

Éstos son algunos casos de suposiciones o supuestos inventados, pero ha habido otros más peligrosos: por ejemplo, los médicos del siglo XVIII pensaban que la melancolía se curaba sangrando (o desangrando) al paciente.

Lo más novedoso en cuanto a leyendas se refiere es el capítulo de “leyendas urbanas”. En realidad, no son más que cuentos o suposiciones sin ninguna base. La más conocida es la de los restaurantes chinos.
Según se dice, los chinos en España no se mueren, o al menos no se ven funerales de chinos, ni en los periódicos hay esquelas con nombres chinos, ni en los cementerios hay lápidas con nombres chinos. De modo que ya se puede suponer qué hacen los chinos con sus compatriotas muertos… Como es natural, esto no es más que una falacia que intenta provocar el desprestigio de ciertos establecimientos de hostelería: los restaurantes chinos.

Otra leyenda moderna muy conocida es la de los peligros en las alcantarillas: en el último cuarto de siglo hubo una afición singular: la de tener como animales de compañía a serpientes, pirañas, ratas, iguanas e incluso cocodrilos y caimanes.

Cuando los propietarios se cansaban de ellos, los echaban a las alcantarillas y hubo muchos que sobrevivieron, de manera que los bajos fondos de las ciudades modernas están plagados de animales peligrosísimos… Esto también es absolutamente falso.

Corre también otra leyenda urbana muy curiosa: de tanto en tanto suele comentarse que en tal incendio, en los bosques de España, se han encontrado los restos calcinados de un submarinista, con su escafandra, sus bombonas de oxígeno y sus aletas para los pies. La extrañeza del suceso es notable porque ¿qué demonios hace un submarinista en los montes o en los campos incendiados? La explicación es tan peregrina como la invención del suceso: se afirma que los hidroaviones que utilizan los bomberos para apagar el fuego habrían succionado al submarinista en un pantano y que, sin reparar en ello, lo habrían dejado caer con el resto del agua sobre las llamas.
No será necesario apuntar que esta idea roza lo esperpéntico, ya que los hidroaviones absorben el agua mediante tubos o rejillas por las que un hombre jamás podría entrar.

Para concluir con estos ejemplos de leyendas urbanas modernas citaremos una que tuvo un éxito espectacular: todo el mundo sabe que los últimos años de un siglo o de un milenio provocan cierto terror en el hombre; es la sensación de que algo concluye y se tiene la impresión de que hasta la misma vida puede acabarse. Durante los últimos años del siglo XX esta sensación se repitió, como había sucedido en el año 1000, en el 1500 y en el 1900. Naturalmente, no se hablaba de una gran catástrofe que destruyera el mundo, sino de otro mal aún peor: el “Efecto 2000”. Consistía en que los ordenadores de todo el mundo, que identificaban las fechas con dos dígitos, no sabrían distinguir si las dos últimas cifras 00, pertenecían al año 1900 o al año 2000, que estaba ya muy cercano.
Aterrorizados por un colapso informático, los estados, las empresas y las instituciones invirtieron miles y miles de millones en tratar de anular el terrible Efecto 2000. Los agoreros anunciaron que la instalación eléctrica dejaría de funcionar, que no habría gas ni medios de transporte, que las televisiones, los videos e incluso los hornos microondas se volverían locos. Muchas empresas informáticas hicieron su agosto. Sin embargo, pocos cayeron en la cuenta de que los sistemas informáticos que señalaban las fechas del año con sólo dos cifras se habían dejado de fabricar hacía muchos años.
Por supuesto, nada ocurrió y el mundo siguió rodando como siempre, y el mar siguió donde estaba.


Gemma.


Fuente: Leyendas Tradicionales. José Calles Vales. Ed. LIBSA.

13 comentarios:

  1. Hola Gemma, muy buena explicacion, nos afligimos con muy poco, mejor aceptar la realidad palpable sea cual sea y seguir adelante en la cadena de la vida.
    Tenemos FÉ para unas cosas y no suficiente para salir de las crisis, esperamos que podamos salir de esta gordota que estamos pasando.
    Un abrazo.
    Ambar.

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  2. Sisisisis, sino será verdad. pero yo por si acaso, ni paso por debajo de una escalera, ni dejo las tijeras abiertas, ni paso por debajo de una escalera...

    Que nunca se sabe!

    Me encantan tus entradas porque son muy completas y están muy buen documentadas. Buenisima compi!

    Un beso.

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  3. Bueno genial post, pero lo del subamarinista recogido por un hidroavión no parece una leyenda parece un chiste jajajaja

    Besos.

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  4. GRACIAS POR COMPARTIRNOS ESTA INFORMACIÓN.
    UN ABRAZO

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  5. Querida Gemma, es verdad: Somos supersticiosos aunque lo queramos negar. Yo cuando temo algo, como tu dices toco "madera sin patas", procuro no pasar por debajo de una escalera,...etc...osea que por más que quiera lo tengo que reconocer.
    Muy buena entrada, gracias.
    Besos.

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  6. Ha sido un placer recorrer de tu mano toda esta información sobre las leyendas que tan frecuentemente nos atosigan y llenan las mentes incomprensiblemente.
    Gracias por compartirla.
    Un beso.

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  7. ¡Hola Gemma ¡
    Me gusta como explicas y documentas las entradas.
    Soy apasiona de las leyendas urbanas y sobre todo las de terror.
    En un buen ambiente contar y que te cuenten las leyendas de miedo esta genial.
    Supersticiosa un poco, no paso por debajo las escaleras, no doy instrumentos cortantes a la nano ni los cojo etc. etc. Prefiero que no me cuenten supersticiones pues las adopto todas y las sigo al pie de la letra.
    Bisinos y feliz día de reyes

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  8. Ambar:
    Pues que razón tienes amiga, lo que pasa es que no es que hayamos perdido la fe para salir de esta crisis, es que nos la van machacando cada vez más con tantos impedimentos.
    Un besote.

    María:
    Muy bueno, ja,ja,ja, si que eres supersticiosa.
    Gracias por tus halagos.
    Un besote.

    Insociable:
    Ja, ja,ja, que bueno eres, la verdad es que tienes toda la razón, más bien parece un chiste, pero de seguro que hubo gente que se lo llegó a creer.
    Un besote.

    Reltih:
    Gracias a ti por pasar amigo.
    Un besote.

    Susana:
    Yo creo que es una de las supersticiones más extendidas, la de tocar madera, aunque yo se de alguien que cuando no tiene cerca algo de madera te mete un meneo en la cabeza porque según ella está llena de serrín y al caso viene bien, je,je,je.
    Un besote.

    María:
    Gracias a ti amiga, por unirte a esta reunión de amig@s, para mí es un placer tenerte en mi blog.
    Se bienvenida.
    Un besote.

    Xiana:
    Vaya, si lo sabré yo que te apasionan las leyendas de terror,
    ¿Has leído la última que puse en el apartado de Leyendas? Está en el margen derecho, clica en la foto que pone LEYENDAS y ya me contarás.
    Yo supersticiosa no soy, lo que si me ha pasado es regalar cosas que se suponen no se pueden regalar, recuerdo llegar con un juego de cuchillos la mar de chulos y una caja preciosa de pañuelos bordados y a la persona que se lo regalé se le quedó una cara de horror, me dijo que no se puede regalar pañuelos porque significa que la persona que los recibe va ha llorar mucho y los cuchillos que cortarían nuestra amistad. Toma ya. Que fuerte, cogí y lo descambié por un ramo de flores y unos bombones, no por mí, si no porque vi que era demasiado supersticiosa esta persona.
    Un besote y feliz día de Reyes.

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  9. Con apacible sosiego
    me despierta el crepúsculo

    para mostrame el paraíso
    donde las letras tienen su reinado

    no queriendo perturbar su silencio
    con voz tenue te busco

    queriendo dejarte con afecto
    en esta luciente mañana un cálido saludo

    hoy que ha regresado la ilusión del niño
    que aún duerme en el interior de un ayer perdido...

    María del Carmen

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  10. Hola amiga la leyenda de los cocodrilos en las alcantarillas es toda una verdad por lo que te puedo decir por mis estudios de veterinaria que el cocodrilo tiene una inmunidad bastante grande sobre las bacterias y agentes microbianos y adoran los lugares humedos y oscuros son animales con un sistema inmunologico donde las aguas estancadas y fecales no le hacen daño y pueden pervivir muchisimos años en ese medio de los bajos urbanos de la ciuidad...

    Que los reyes te traigan muchas cositas donde tu sonrisa las atesore en la luz de tu mirada....

    Un sincero abrazo besos humildes..

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  11. Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

    Saludos y un abrazo.

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  12. Mi querida amiga, vuelvo para decirte que en mi Blog hay un pequeño regalo de agradecimiento para ti, por haber contribuido con tu presencia y cariño a que esa cifra se alcanzara.
    Mil besos.

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  13. José:
    Gracias amigo por tu comentario, nada, a partir de ahora queda claro que es mejor no adentrarse en una alcantarilla, por si acaso.
    Un besote.

    Hiperión:
    Gracias amigo por pasarte.
    Un saludo.

    María:
    Ya pasé por allí, gracias por tu detalle y enhorabuena amiga.
    Un besote.

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Gracias por dejar tus pasos en mi blog.
Tus palabras son importantes para mi.
Gemma.